Leyendo el blog de La Cantonera, me dispongo a “resucitar” el blog, puesto que lo tenía bastante abandonadillo, con una entrada más bien off-topic.

El caso es que me he sentido identificado con lo que leía en su blog, pero con la diferencia de que yo soy un año mayor y, en vez de pasar a 2º de bachillerato, paso a la universidad.

Era algo que estaba esperando desde hace mucho tiempo, y con más ansia desde que comencé bachillerato. Toda mi vida he ido a un colegio concertado, hasta que llegué al final de 4º de ESO y tocaba pasarse a un instituto o hacer un Ciclo Formativo de Grado Medio. Yo elegí hacer bachiller y claro, pasé a un instituto, público en este caso. El cambio fue bestial, ya no sólo por las materias, si no por la dinámica en general: nuevas caras, nuevos compañeros, nuevos amigos, nuevos profesores, el trato con los profesores, las normas menos restrictivas… el ambiente en general, vamos. Eso sí, también el cambio en aspectos educativos lo noté bastante, la ESO es un juego de niños comparado con algunas cosas que se dan.

En cuanto a las notas, bajaron bastante, y gran parte de culpa la tienen los profesores, que de eso no quepa la menor duda (aunque esto ya es otro tema). Luego vino 2º de bachiller y el cambio fue menor, claro está, pero bueno, también cambian cosillas (entre ellas, alguna asignatura que desaparece para siempre y otras que vuelven irremediablemente).

Este último curso se me atragantó un poco, pero lo pude recuperar en septiembre, a costa de pasar un verano… cómo decirlo… ¿asqueroso? Bueno, el caso es que valió la pena; no hubiera soportado haber pasado allí un año más perdiendo el tiempo (sí, perdiendo el tiempo, porque ya me dirás para qué me sirve ahora muchas cosas “aprendidas” este año…) y claro, teniendo la intención de pasar a la universidad tuve que hacer un esfuerzo más porque medio pie ya lo tenía puesto, sólo me faltaba el 40% del otro.

Efectivamente, se trata de la selectividad, temida por muchos (por no decir todos) los que se enfrentan a ella. El caso es que yo me la tomé bastante light, y hasta hace nada me enteré que había aprobado y que mi nota final (el 60% de la media de los dos cursos de bachiller junto el 40% de la nota final de selectividad) me daba de sobra para lo que quería hacer: informática, por supuesto.

La nota de corte de cursos anteriores se situaba afortunadamente en un 5, lo mínimo, así que genial. Ahora tengo hecha la preinscripción a la espera de que publiquen la lista de alumnos admitidos y entre los que espero estar yo.

Como seguramente no haya ningún problema en entrar (debido a que hay poca gente estudiando eso), ya me he hecho a la idea de que voy a empezar a ir a la universidad, y eso supone un cambio bestial no: radical.

Si al final logro ser admitido (espero que sí), tal vez vaya comentando alguna cosilla que pase, incluso puede que si hay buen rollo entre los compañeros, nos intercambiemos direcciones de nuestros respectivos blogs (si es que tienen, claro).

Todavía no sé muy bien lo que me espera, sólo sé lo que he visto en las películas (xD), pero también se que tampoco va a ser así. Ya he oído a varias personas que su época universitaria ha sido la mejor de su vida, ojalá sea verdad.