El año pasado no lo hice, pero este no podía faltar un post sobre mi experiencia en Japón. Allá voy:

Introducción

Bien, empiezo por una pequeña introducción de lo que hice el año pasado: el 29/12/07 salí del aeropuerto de Valencia hacia el de Narita (el de Tokyo), haciendo escala en Paris, por no haber vuelos directos desde mi ciudad. La duración del vuelo desde Paris no la recuerdo exactamente, pero más o menos fueron 12 horas.

Puede parecer excesivo, pero lo cierto es que ninguna de las dos idas y las dos vueltas se me ha hecho pesada: normalmente en los aviones que hacen tantos kilómetros tienen una pantallita táctil en el reposacabezas del asiento delantero, donde hay varias cosas con las que entretenerte: películas, música, juegos, series, ruta y datos del vuelto, etc. Ojo, que estoy hablando de clase turista, no te pienses que he ido en primera (ojalá).

Entre eso, el despegue, el aterrizaje y las interrupciones para comer, se pasa el tiempo volando (ok, chiste malo). Pero claro está, con lo que más rápido se pasa el tiempo es durmiendo.

Los japoneses

Definitivamente son personas muy diferentes a nosotros; son increíblemente educados y amables –ojo, que con esto no quiero decir que nosotros no lo seamos-. Algo curioso es cuando por ejemplo te ven un poco perdido mirando un mapa, te intentan ayudar como pueden sin tú habérselo pedido.

Las reverencias me llaman la atención, y es que cuando alguien te hace una, sientes respeto por ella y viceversa. Este año, me he dado cuenta de que por ejemplo, el revisor de billetes de un tren, antes de salir de un vagón, se da la vuelta mirando hacia nosotros y nos hace una reverencia, se vuelve a dar la vuelta y sale del vagón cuidadosamente. Este tipo de cosas me encantan.

Como no entiendo ni jota de su idioma, no sabría decir mucho más acerca de ellos, pero lo que está claro es que nos sentíamos bastante bichos raros entre tanto japonés.

Los curiosos WCs

Me acuerdo que una vez llegué por primera vez al aeropuerto de Japón, lo típico es ir al servicio. Pues bien, lo visto en el capítulo de los Simpson en el que se van a este país, no es nada exagerado comparado con la realidad (bueno, no hay una cámara interior, obviamente). Me quedé fascinado con los WCs, y después de probarlo, todavía más. Y eso sólo fue el principio…

Resulta difícil expresar cuan placentero es el sistema de lavado que la mayoría de WCs disponen (incluso públicos). Lo más básico es que la tapa esté calentita, y a partir de ahí puedes encontrarte con cosas como (en orden de más común a menos):

  • Chorritos de agua caliente que apuntan directamente a ya sabes donde (incluida versión chicas)
  • Regulador de presión del agua de lo anterior
  • Regulador de temperatura de la tapa del WC
  • Apertura automática de la tapa del WC cuando te acercas a él
  • Botón para evitar el mal olor
  • Luz interior
  • Botón para producir sonidos para evitar ser escuchados por otros en los baños públicos

Y puede que haya más (lo más probable), pero supongo que los más sofisticados estarán en casas privadas o en hoteles de lujo.

Siento insistir en el tema, pero la verdad, es algo que echo de menos en España. Ya podía Roca hacer algo parecido…

Internet, gadgets y tiendas de informática/tecnología

Dejamos los WCs y paso a hablar sobre algo muy oído: la velocidad de Internet en Japón.

Lo cierto es que ya hablé de ello hace un año, y no me voy a extender mucho en esto. Sólo comentar que es totalmente envidiable, y no sólo en velocidad, sino también en el precio por el que pagan por tenerlo.

La captura de arriba está hecha desde un ordenador público de un hotel en Tokyo, y teniendo en cuenta que la red estará compartida con todas las demás habitaciones, pues está realmente bien. Pero lo que más envidio es la velocidad de subida, que en mi casa no supera los 30 kB/s. Estaría bien saber lo que realmente llega de conexión a una casa particular.

Para los que no sepan interpretar muy bien la captura les diré que, haciendo los cálculos correspondientes, pueden bajar un CD de 700 MB en poco más de 3 minutos, o lo que es lo mismo, a una velocidad de 3,35 MB por segundo. O pueden subir un vídeo a 1,72 MB/s.

También hablé acerca de la tecnología 1seg, y es que mediante esta tecnología, son capaces de, por ejemplo, recibir la TV en directo en el móvil u otros dispositivos portátiles, como la PSP. Aquí abajo un ejemplo de móviles con la tele encendida, expuestos prácticamente en la calle:

Por lo que he podido observar, los japoneses usan el móvil para todo y donde sea. Y no me extraña, porque aparte de lo anterior, me da la sensación de que no hay un móvil que no lleve un tarifa plana de datos para Internet.

¿Y qué mejor sitio donde comprar gadgets, ordenadores y demás tecnología? No he conocido otro sitio mejor que Yodobashi Camera, en el barrio de Akihabara:

Es el centro comercial de productos electrónicos más grande del mundo, y desde luego, es el paraíso para todo geek. Para que te hagas una idea de cómo es por dentro y de cuál es su grado de variedad, te diré que, por ejemplo, tiene varios pasillos dedicados única y exclusivamente para ratones de ordenador. En cualquier centro comercial de España no encontrarás más de una estantería dedicada a ello.

También te puede ayudar a comprender qué hay dentro de ese edificio de 13 plantas un vídeo que hizo Kirai.

El transporte público

Otra de las cosas que me gustaría hablar en este post, es acerca del transporte público (al menos el de Tokyo).

Fue otra de las cosas que más me sorprendió al llegar allí. El metro, los trenes, el monorraíl, los trenes elevados, etc, todo es prácticamente perfecto. Llegas a una estación cualquiera, todo está perfectamente indicado, enlaces con otro tipo de transportes (tipo conexión metro-tren), todo a su hora, pasando con mucha frecuencia (que apenas tienes que esperar)…

Y cuando antes he dicho “a su hora”, me gustaría matizarlo: si en el cartel informativo indica que el tren sale a las 15:47, eso querrá decir que segundos (o minutos, depende) antes llegará a la estación, y que cuando los perfectamente sincronizados relojes de la compañía indiquen que son exactamente las 15:47, entonces se pondrá en marcha. Es algo impresionante. Durante este tiempo no he visto ningún retraso de ningún tipo.

Hay estaciones verdaderamente gigantescas, llenas de líneas y líneas de metro y de tren, y en algunas la cantidad de gente que pasa cada día por ellas es abrumadora, son auténticos ríos de gente.

Otras cosillas

Antes de irme, cargué por completo el iPhone, pues bien, aguantó con esa carga todo el viaje, hasta la vuelta, como un campeón. ¿Como es posible? Pues porque lo tuve casi todo el tiempo en Modo Avión (debido a que el iPhone EDGE no funciona allí) y utilizándolo sólo como reproductor de música. Prueba de ello es la siguiente captura, que la hice justo en el momento en el que fui a cargarlo (lo pillé justo en medio de la transición, por eso se ve así lo de “Se ha conectado…”)

En un McDonalds me encontré con unos jóvenes adolescentes que se ve que después de haber comido, se pusieron a hacer deberes de la universidad. Pues cual fue mi sorpresa de que me di cuenta de que estaban haciendo deberes de ETC!

Hablando de McDonalds, la comida japonesa no es en absoluto de mi agrado (excepto el arroz blanco). Sobreviví gracias a los desayunos de los hoteles, bocadillos hechos con jamón serrano (que llevé de España, aunque allí también lo venden, pero caro), McDonalds y Kentucky Fried Chicken.

Allí usan el sistema métrico decimal, conducen por la izquierda con el volante a la derecha (como en Londres) y la electricidad va a 110v, como en EEUU o Canadá.

La TV, aparte de verse en el móvil, la emiten en alta definición, al menos hasta 1080i. Lo que no pude confirmar es si emiten hasta 1080p o no, porque la tele del hotel tenía pinta de ser sólo HD Ready, aunque lo más seguro es que sí llegue a ser 1080p. Se veía increíblemente bien, y por supuesto, con formato 16:9, faltaría más.

Lo normal es que se piense “allá en Japón la tecnología debe estar tirada de precio”. No es cierto. Por lo que pude comprobar, los precios son bastante parejos. Debe ser por aquello de la globalización. Según el libro que escribió Kirai sobre Japón (lo recomiendo, por cierto), lo único que vale la pena comprar son cámaras de fotos. Ordenadores, móviles etc no tiene mucho sentido comprarlos (sobre todo esto último), porque a parte del idioma incomprensible para casi todos, tienen más o menos el mismo precio que aquí (hay excepciones, eso sí) y tienes desventajas como por ejemplo garantía, manuales en japonés, incompatibilidades o la electricidad.

Cuando fui por primera vez, compré el DualShock 3 (el mando de la PS3 que vibra) porque aquí no había salido todavía y una Memory Stick de 2GB. Esta vez lo único que he comprado ha sido discos vírgenes en Blu-ray porque salían bien de precio y además son prácticamente imposibles de encontrar en España y una batería extra para la T500 de Sony.

Conclusiones

En definitiva, Japón es un país que me ha gustado mucho, al que no descarto ir otra vez en un futuro. Esta segunda vez me han vuelto a sorprender cosas, y es que nos llevan varios años de adelanto en muchas cosas, y no sólo tecnología; me refiero a educación, respeto, y otros valores que creo carentes en nuestra sociedad actual.

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