En un principio este post no estaba “planeado”, pero escribiendo la entrada del nuevo ordenador y monitor he empezado a escribir y a escribir y sin darme cuenta, me estaba enrollando con un tema que daba para un post aparte. Además, así no hago tan pesado de leer ese post, que ya de por sí es largo. Aquí va lo que estaba escribiendo:

Últimamente me da la impresión de que la gente no geek se decanta por los portátiles como ordenadores principales; sólo hay que darse una vuelta por cualquier tienda que vendan ordenadores y comprobar que está lleno de portátiles pero que sólo hay una pequeña selección de ordenadores de sobremesa.

Claro, ¿para qué querer una torre gigantesca, luego un monitor aparte más el teclado y ratón si tienes lo mismo pero del tamaño de un libro y encima te lo puedes llevar de paseo? Sí, todo eso está muy bien, pero no es lo mismo. Yo a un ordenador portátil lo considero como segunda opción, jamás lo usaría como ordenador principal, es decir, el del día a día. Para eso están los sobremesa.

Eso sí, si tú el ordenador no lo vas a usar mucho, sólo cosillas puntuales, llevártelo de aquí para allá, entonces genial, cómprate un portátil. Pero si le vas a dar caña y lo vas a tener casi siempre en el mismo lugar, yo te recomendaría un sobremesa.

Las ventajas de un portátil ya las he comentado, ahora aquí tienes las ventajas de un sobremesa, repasando aspectos muy importantes como son las prestaciones, el precio, capacidad de ampliación y durabilidad.

  • Prestaciones y precio: Es evidente que por la misma cantidad de dinero, tienes un sobremesa con muchas mejores características que por un portátil del mismo precio. Por ejemplo, hoy en día tienes un portátil ‘decente’ por 800 €, pero por el mismo precio tienes una torre de infarto, que supera en todo al portátil.
    Y aún en el caso de que pueda parecer que tienen las mismas características, hay detalles que la mayoría de tiendas omiten poner en la descripción del producto, como rpm del disco duro, MHz y tipo de RAM, caché del procesador, etc.
  • Capacidad de ampliación: Por norma general, tal y como compras el portátil, así se queda hasta el fin de sus días. La mayoría ofrece ampliar la RAM o el disco duro como mucho, pero para de contar. En un sobremesa le puedes añadir y quitar cosas, actualizar prácticamente todos los componentes con sólo quitar la tapa y si algo se estropea, lo podrás cambiar sin problemas. Todo esto sin contar las ranuras de expansión (PCI).
  • Durabilidad: Un portátil no está hecho para tenerlo muchas horas sin apagarlo, su sistema de ventilación pronto se obstruiría por el polvo y se recalentaría pudiendo estropear sus delicados componentes internos. En cambio, un sobremesa puede estar perfectamente días y días encendido sin parar (bajándose cosas, por ejemplo).

Éstas son sólo algunas ventajas que puede tener el elegir un sobremesa, pero lo que está claro es que eres ahora tú el que debe decidir qué tipo de ordenador es el que te conviene. Yo desde luego soy partidario de un sobremesa, y como segundo PC un portátil o ultraportátil, como he comentado antes.

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