Desde hace unas semanas vengo diciendo en Twitter varios mensajes relacionados con un tal ‘plan geek’, bueno, pues ahora que lo he terminado toca contar en qué ha consistido, el cómo, porqué y para qué lo he hecho.

Lo he dividido en dos partes porque una sola entrada resultaría demasiado extensa. Venga, empecemos…

¿Cuál era el problema?

Para decidirme a hacer este ‘plan geek’ tuvo que haber un desencadenante, algo que me hiciera pensar en soluciones efectivas al problema que tenía: estaba harto del WiFi. Cortes cada dos por tres (a pesar de probar mil configuraciones distintas), preocupación constante por la intensidad de señal recibida, paquetes perdidos, baja velocidad para hacer streaming en HD… y muchas otras molestias.

Todo empezó cuando mi router WiFi cascó y tuve que sustituirlo por uno nuevo. A partir de entonces no paré de tener problemas con Internet en mi ordenador de sobremesa (el que uso a diario), cosa que me cabreaba sobremanera.

También intenté cambiar el canal del WiFi con ayuda del programa inSSIDer para que funcionara mejor, pero en una zona tan saturada de redes inalámbricas (un día detecté casi 50) es extremadamente complicado.

Captura ilustrativa del programa inSSIDer; no es mi caso.

Aparte de esto, en mi casa ya estaba habiendo demasiados dispositivos dependiendo del WiFi… En concreto había tres ordenadores (dos sobremesas y un portátil), dos PlayStation 3 (luego comentaré porqué dos), tres iPhone (dos EDGE de mis padres y el mío) y una PSP usando la red inalámbrica. Por supuesto, no todos ellos funcionando a la vez, pero sí era normal tener tres o cuatro encendidos simultáneamente. El hecho de tener tanto aparato predispuesto a conectarse a la red también ayudó a animarme a realizar el ‘plan geek’.

¿Cuál ha sido la solución?

O en otras palabras: la respuesta al título de este post. Supongo que ya te la habrás imaginado: cablear la casa con una red gigabit. Es una solución que acabaría drásticamente con los problemas que he descrito en el apartado anterior. Eso sí, no es la solución más fácil (eso sería usar PLC, como comentaba brevemente al final de este post), pero creo que sí la más barata y con bastante mejor rendimiento que la solución con PLC, que tengo entendido que ‘tan solo’ llega a los 200 Mbps.

¿Por qué gigabit (1000 Mbps) y no fast ethernet (100 Mbps)? Bueno, consideré que ya que voy a hacer agujeros por toda la casa para pasar unos cables que presumiblemente van a durar toda la vida, pues qué mejor que hacer las cosas mirando al futuro. Además, la diferencia de precio entre una instalación y otra no variaba demasiado.

Pero para que la red funcione a velocidades de 1 gigabit hay que tener en cuenta que todos las partes lo han de ser, es decir, las tarjetas de red de los dispositivos, el cable, los conectores, etc. han de soportar dicha velocidad.

En mi caso, comprobé que las tarjetas de red de los aparatos que pensaba conectar a la red cableada eran gigabit, y en efecto, todos “los importantes” lo eran (a excepción de uno, que más tarde comentaré). Por supuesto, los iPhone y la PSP quedan descartados y seguirán usando WiFi como hasta ahora.

Así pues, continué adelante y empecé a medir los metros de cable que necesitaba y a mirar por Internet precios de las demás cosas.

¿Qué he necesitado?

Busqué por muchos sitios el cable, comparando precios y decidiendo por cuál clase de cable decidirme, porque hay cientos tipos de cables diferentes. Hay de varias categorías, y el mínimo que se requiere para funcionar a 1 gigabit es de categoría 5e, con cuatro pares de hilos. Luego también, dentro de cada categoría de cable hay varios tipos, dependiendo de cuánto quieras protegerlo de interferencias.

El más barato posible para redes gigabit es el de categoría 5e UTP, que es el más básico. Como tampoco quería excederme del presupuesto, me decanté por éste, porque era el que me daría lo que necesitaba. Buscaba un rollo de 50 metros de cable, lo que calculé aproximadamente que precisaba. Al final encontré un chollazo en eBay, que cumplía con las características que quería.

El cable de 50 metros, preparado para ser cortado.

Aparte del cable he tenido que comprar un switch gigabit, porque además de no tener puertos suficientes, el router nuevo que compré tiene un conmutador pero fast ethernet. En Pixmania encontré uno de 8 puertos (de 5 se me quedaba corto) a buen precio, un D-Link DGS-1008D.

El switch gigabit de 8 puertos.

A ese switch irían conectados los dos ordenadores sobremesa, las dos PlayStation, el servidor casero y otro cable al router dotando de conectividad de Internet a todos ellos, por supuesto. El hecho de que el router sea fast ethernet implica que en el caso de tener contratado más de 100 Mb de velocidad de Internet, el router haría un cuello de botella, pero como actualmente sólo tengo contratada la décima parte, no hay problema.

Antes decía que había un dispositivo “importante” que no era gigabit, y me refería a una tele de Samsung recientemente comprada. Al lado de ésta va la segunda PS3, así que por no pasar un cable más (y tener que comprar bastante más metros) decidí que compartieran el cable. Hablaré más de esta tele y de las PS3 en el siguiente apartado, que es cuando cobran importancia.

También tuve que comprar la herramienta para hacer los cables de red, que es totalmente imprescindible (pero algo cara para mi gusto): una crimpadora. De hecho, casi costó más que el propio cable. Ésta, junto a los conectores RJ45 los compré en Leroy Merlin un día que fuimos mi padre y yo.

La crimpadora, válida también para conectores RJ11.

Y para rematar el trabajo, compré unos capuchones de colores para que quedara más bonito y ‘profesional’. Éstos los encontré en una tienda especializada en Valencia, Céspedes Electrónica. No los compré por Internet también porque los gastos de envío no me compensaban.

Los capuchones y los conectores RJ45.

Cuando me llegó el pedido de eBay descubrí que el vendedor se debió equivocar porque me mandó los 50 metros de cable de categoría 5e que había pedido, pero FTP en vez de UTP, lo cual me alegró porque FTP es mejor (es como UTP pero apantallado) y cobrándomelo a precio de UTP. Así que si ya era un chollo siendo UTP, FTP todavía más.

A raíz de esto último, leí y consulté que con este tipo de cable era conveniente usar conectores RJ45 blindados (los de la foto superior; creo que también se llaman RJ49), y los que ya había comprado eran de los normales. Apuesto a que no hubiera pasado nada por poner los normales, pero como quería hacer las cosas bien, los devolví y compré los blindados en otra visita a Céspedes Electrónica (el doble de caros que los normales, por cierto) por si acaso.

Hasta aquí por hoy; más adelante publicaré la continuación. ¡Estate atento al blog si quieres saber cómo lo he hecho, en qué voy a usar esta red gigabit y si ha merecido la pena!

Imagen inSSIDer | bandaancha.eu