Continuo explicando mi peculiar entretenimiento veraniego, después de la primera parte. Te recuerdo que me quedé contando qué fue lo que necesité. Sigamos pues.

¿Cómo lo he hecho?

Una vez me llegaron los pedidos de Internet y en posesión de lo restante, ya me podía poner manos a la obra. Para pasar los cables sin que se vieran demasiado tuve que apartar muebles, abrir cajones de persianas, de aire acondicionado (sí, en serio), hacer agujeros en las paredes y otros sitios con el taladro, pasar algunos cables por la talla de yeso del pasillo, etc. No fue fácil ninguna de las acciones realizadas, y con algunas de ellas en concreto sudé de lo lindo (ayudó el hecho de estar en verano jaja), pero finalmente, con algo de ayuda de mi padre, conseguí llevar todos los cables a su destino.

Pero tuve un contratiempo, porque resultó que a mitad del proyecto me di cuenta que en los cálculos iniciales me despisté y me dejé algunos metros sin medir, así que el cable me llegó justo, justo. Incluso para que me llegara al ordenador de una habitación tuve que comprar un alargador (un conector RJ45 doble hembra; el de la foto de abajo). Al menos lo hice estratégicamente en esa habitación donde el ordenador de sobremesa se suele cambiar de sitio, así que con cambiar el cable que va del ordenador al alargador es suficiente, es decir, es como si el alargador estuviera a modo de roseta en la pared.

Conector RJ45 doble hembra, que hace de alargador de cable de red.

Una vez los cables llegaron donde tenían que alcanzar, llegó el momento de hacer uso de la crimpadora.

Nota: como no pretendo que esto sea una guía de cómo hacer cables de red (puesto que ya hay infinitos vídeos y tutoriales en Internet), no voy a explicar cómo se hacen.

Ya me había informado previamente de cómo hacer esta sencilla operación, pero cuando no se tiene práctica, no es tan simple, y menos siendo un cable FTP. Aun así, la primera vez me salió bien, no corriendo la misma suerte en dos ocasiones.

Creo que el problema que tuve fue que la crimpadora no aprisionaba bien todas las patillas y se dejaba una sin conectar; me pasó exactamente lo mismo en los dos casos fallidos.

El inconveniente de hacerlo mal, es que echas a perder el conector, puesto que tienes que cortar el cable y volver a empezar; es decir, no puedes “desenganchar” el cable del conector. Menos mal que compré conectores de sobra. Además, ya que el cable me venía con los dos extremos ya crimpados, los aproveché y gané dos más.

Por último, conecté todos los cables, hice las pruebas correspondientes y por fin acabé la instalación. Ahora tocaba volver a poner los muebles en su sitio, tapar lo que había abierto, limpiar y rematar para que quedase aseado.

¿Qué es lo que voy a poder hacer ahora que antes no?

En los pocos días que llevo con la casa cableada estas son las aplicaciones prácticas y/o utilidades que se me han ocurrido y que antes no hacía, bien fuera por el pésimo rendimiento o por la imposibilidad de llevarlas a cabo.

  • Streaming de contenidos multimedia por DLNA.
    En realidad, la idea de poder hacer esto fue una razón de peso para animarme a cablear la casa, porque es algo muy, muy interesante. Se trata de poder reproducir en los televisores todo el contenido multimedia de un ordenador, sean fotos, vídeos, películas o música.
    Como he visto que el desarrollo de este punto se salía del tema principal del post y se hacía demasiado largo (como de costumbre), he decidido dedicarle otro post aparte.
  • Pasar rápidamente archivos pesados de un ordenador a otro sin necesidad de dispositivos de almacenamiento externo.
    Una de las funciones más obvias y útiles que se puede hacer con una red ethernet es la de compartir archivos entre los ordenadores de casa a velocidades de vértigo, tanto como sea de rápido el dispositivo de almacenamiento. He aquí un ejemplo:

  • Poder contratar altas velocidades de Internet sin preocuparme del rendimiento de la red.
    Si recuerdas esta entrada, recordarás que quería estar preparado para la fibra óptica para cuando la pueda contratar (ojalá sea pronto)… pues bien, ¿qué mejor solución que esta? Más preparado no podría estar.
    Como ves, la conexión por cable es muy estable y va al tope de tu línea:

  • ‘Despertar’ ordenadores.
    Esto que parece una tontería no lo es tanto cuando descubres sus bondades. Por poner un ejemplo, estando a cientos de kilómetros de distancia de mi casa, he logrado encender remotamente mi ordenador de sobremesa, tan sólo contando con una conexión a Internet. ¿Cómo? Bueno, me he conectado a mi pequeño servidor casero por SSH y éste le ha mandado un Magic Packet a mi ordenador, despertándole. Esta función se llama Wake On Lan (WOL) y tu hardware ha de ser compatible para que te funcione. En mi caso no puedo encender mi ordenador estando apagado, pero sí hibernado.
  • Jugar en red (LAN partys).
    Y ya por último, una aplicación que no creo que vaya a usar mucho, pero que ahí está: jugar a juegos multijugador. Seguramente ya sabrás de qué se trata: instalas el juego que tenga dicha función en cada ordenador desde el que se vaya a jugar y te conectas con los demás jugadores de tu red local. Algún juego de este tipo sí tengo, pero me faltan los demás jugadores jaja.

¿Ha merecido la pena?

El switch gigabit con el resultado final.

Definitivamente, . Han sido unos días de duro trabajo y preocupación por si algo salía mal, pero al final ha salido todo como esperaba (a excepción de las cosillas que he ido comentando) y estoy muy contento con el resultado.

Tanto es así que el día que tenga mi propia casa (dentro de algunas décadas xD) probablemente me preocupe de hacer lo mismo, si es que no está hecho ya (suponiendo que aún existan los cables, claro).

También considero que ha sido una experiencia nueva y que me ha tenido entretenido estos días veraniegos haciendo un poco de bricolaje.