A mediados de noviembre me enteré de que Apple había puesto en marcha un programa de sustitución de los iPod nano de 1ª generación por un posible problema con sus baterías. “Un momento, ¿de los de primera generación?”, pensé. ¡Pero si aquellos los lanzaron hace más de 6 años, en septiembre de 2005! Pues sí, realmente era así, aunque después de tanto tiempo no podía creer que se preocuparan por la batería de éstos ni mucho menos llegar a cambiártelo totalmente gratis. Desde luego, algún buen motivo tenían que tener.

El caso es que, a través de la página web que habilitaron, comprobé que el número de serie de mi iPod nano entraba dentro del programa. En un primer momento no continué con el formulario porque no se sabía con exactitud si los iPod nano de sustitución serían también de primera generación, y eso me tiraba para atrás.

Y es que mi iPod nano de primera generación lucía y funcionaba perfectamente (aunque ya no le duraba mucho la batería). Además, le tenía especial cariño por varios motivos, entre ellos, traerme buenos recuerdos, ser mi primer producto de Apple y haberlo comprado en probablemente la tienda más icónica de Apple, la de la 5ª avenida de Nueva York. Todavía tengo el embalaje y todo lo que traía dentro; incluso aún conservo la bolsa y el ticket de compra. Sé que para muchos esto no será más que una tontería y todo por un trastito electrónico, pero bueno. También fue con él con quien empecé a oír música por la calle, costumbre que todavía conservo, pero con el iPhone.

Apple Store de la 5ª avenida de Nueva York, en enero de 2012

Pero pese a todo, con la posibilidad de que el que me sustituyesen fuera otro modelo, rellené el formulario. Durante los días que pasaron entre el siguiente paso que debía dar (enviarlo), en Internet apareció la noticia de que los iPod que Apple estaba enviando eran los de primera generación, probablemente refurbished, pero relucían como nuevos. Como aún no había enviado el iPod, aún estaba a tiempo de echarme para atrás, pero con esta buena (y sorprendente) noticia, decidí seguir adelante.

Días después me llegaron a casa unas instrucciones de envío y un sobre acolchado en el que introducir el iPod:

Las instrucciones indicaban que debía ponerme en contacto con UPS y entregarles el sobre. Así hice, y al día siguiente de llamar, vino un chaval de UPS y se lo llevó. Me dio un número de seguimiento y durante los días posteriores pude ver cómo se dirigía a su destino: los Países Bajos (a Breda, para ser más exactos).

Una vez vi que ya estaba en posesión de Apple, sólo me restaba esperar a que ellos me enviaran otro. Por lo que la propia compañía decía en el comunicado, esta sería la espera más larga del proceso:

Después de que recibamos tu iPod nano (1ª generación) actual, recibirás una unidad de sustitución en el plazo de unas 6 semanas.

Así que ya sabía que la cosa iba para largo. Fueron pasando los días, las semanas, y otra noticia apareció en la red: Apple había agotado los iPod nano 1G de sustitución y ahora estaba empezando a enviar los nuevos, los de 6ª generación, por habérseles agotado el stock de los de 1ª generación. Esto provocaba alegrías en algunas personas, porque definitivamente el nuevo modelo tiene muchas más cosas que el antiguo, pero a mí no me hacía mucha gracia que digamos. Ahora tendría que esperar a que recibiera el mío para ver qué modelo era el que me había tocado.

Pasaron más días hasta que me llegó un email de Apple, diciéndome que ya me habían enviado el iPod de sustitución y que en cosa de dos días laborables lo tendría en casa. En el email me indicaban el número de serie del nuevo iPod, así que antes de recibirlo ya podía averiguar de qué modelo se trataba. Lo introduje en la web de Apple y lamentablemente, era uno de sexta generación.

Pasaron algunos días más de los indicados, pero por fin me llegó:

Es un iPod nano de los nuevos, de los lanzados en septiembre de 2010 y actualizados por software el año pasado. El color es plata / gris aluminio y tiene 8 GB, que es la capacidad mínima de la gama actual.

En total, todo el proceso, desde que rellené el formulario hasta que recibí el nuevo iPod nano, ha sido de justo dos meses.

Pero aunque me de pena haber perdido al otro, realmente no me puedo quejar. El modelo que he recibido está valorado en 125€ y no he pagado ni un sólo euro por él. Además, incluye muchas cosas que el otro no tiene, como la pantalla táctil, radio FM, podómetro, soporte para auriculares con micrófono (para grabar notas de voz), una pinza, etc.

Nada, en realidad el párrafo de arriba es sólo una manera de auto convencerme de que sí ha merecido la pena el cambio… pero en el fondo sé que no ha sido así y que hubiera preferido mil veces antes el antiguo. Sí, podría ser más grande, con menos capacidad (el mío era de 4 GB), con menos funcionalidades, menor duración de batería, pero… En fin, ahora ya es tarde para las lamentaciones. Tal vez, si lo encuentro, compre alguno usado por eBay, no sé. O si tú tienes uno en blanco y lo quieres vender, podemos hacer un cambio ;)

Por último, una foto comparativa entre los dos modelos puestos en el Bose SoundDock que tenemos por casa, que parecía que estaba diseñado para mi antiguo (y precioso en mi opinión) modelo, sniff:

Ni punto de comparación

Pero quién sabe, a lo mejor sí he hecho bien en cambiarlo para librarme de una “explosión” de la batería…

Actualización 15/02/12: ¡Hay segunda parte! Pincha aquí para seguir leyendo y saber cómo acabó la historia.