Primero de todo, me gustaría disculparme ya que no he escrito nada durante unas cuantas semanas, pero cuando no se puede y/o no apetece…
Bueno, pues ahora que tengo tiempo y ganas tengo preparados tres cuatro posts, aquí va el primero de ellos:

El otro día, ilusionado por la noticia de que estuvieran tirando cables de fibra óptica al lado de mi casa, me puse a pensar que el día que lo contratase me quedaría corto con una red WiFi de tipo G, es decir, hasta 54 Mbps.

La velocidad que contrataría serían los 30 Mbps que actualmente está ofreciendo Telefónica como máximo en las zonas preparadas. ¿Entonces con WiFi G no tendría suficiente? Bueno, todos sabemos que la velocidad de 54 Mbps es teórica, y que no se alcanza ni por asomo, así que me dije “pues me voy a ir preparando y me compro un router WiFi N”, que además desde hace tiempo tenía ganas de cambiar a esta tecnología.

Así que, después de estar viendo y comparando diferentes modelos y clases de routers N (que me volví loco, de tantos tipos que hay), me decidí por un Linksys WRT160N, volviendo a confiar en la marca de mi router actual.

Linksys WRT160N

Como todo esto lo estaba pensando para un futuro próximo, no podía comprar un modem-router ADSL (que sería lo normal con la conexión actual que tengo), puesto que la fibra óptica no funciona así.

Así que, mientras esperase a que pudiera contratar los 30 Mbps, podría estar utilizando el nuevo router conectando a la línea telefónica un módem ADSL, y a ese módem conectarle el router. Una solución un poco chapuza, pero temporal.

Éste es el módem ADSL al que me refiero

Según tengo entendido, al contratar fibra óptica, Telefónica te lleva la fibra óptica hasta tu domicilio (por eso se llama FTTH, Fiber To The Home), donde allí, un aparato llamado ONT te convierte la señal óptica a Ethernet, y a ese aparato le conectas un router.

El ONT y el router que instala Telefónica

El problema es que el router que te proporciona Telefónica no es WiFi N, y de ahí mi preocupación, ya que todos los dispositivos que se conectan a Internet en mi casa van por WiFi (que no son pocos), a excepción del servidor. Y claro, teniendo 30 Mbps sería una lástima desperdiciarlos por culpa de la conexión inalámbrica.

Total, que compré el mencionado router en mi tienda favorita junto con una tarjeta WiFi N interna para el ordenador. Llegué a mi casa y, como no estaba seguro de que saliese todo como yo quería (tenía mis dudas), abrí el paquete del router cuidadosamente por si lo tuviera que devolver. La tarjeta interna la dejé sin abrir hasta que no viera funcionando todo como esperaba.

Desconecté mi modem-router actual y conecté la roseta del teléfono a un módem monopuerto que me dio en su día Telefónica, y a él le conecté mediante un cable Ethernet el nuevo Linksys. Después de estar un rato configurando ambos para volver a tener Internet, me encuentro que, a pesar de que mi portátil (desde donde los estaba configurando) ya estaba preparado para WiFi N, seguía pillando 54 Mbps de velocidad; primer problema.

Se ve que al tener conectado a la red inalámbrica al menos un dispositivo que no sea compatible con WiFi N, el rendimiento de la red en general cae. Yo ya había leído algo de esto antes de comprarlo, por eso las dudas que comentaba antes. Y como tengo gadgets que sólo funcionan bajo redes B/G y no se pueden actualizar a N (iPhone, PS3, etc…) pues ya entonces supe que iba a tener que devolver las dos compras que había hecho.

Pero aún así, no tengo claro del todo si existe este problema realmente, o es que compré el router equivocado y tenía que haber comprado uno de dos bandas, o vete a saber qué. Básicamente lo que quería es que los dispositivos compatibles con WiFi N se conectaran a 300 Mbps (máximo teórico de WiFi N), y los que no, siguieran con los 54 Mbps. Creo que es lo lógico y lo que todos querríamos al comprar un router WiFi N ¿no?

Luego, a pesar de esto, intenté configurar el módem y el router para que funcionase la apertura de puertos que hay que hacer (sobre todo los que hacen funcionar al blog, claro), pero después de mil configuraciones no lo conseguí; segundo problema. No sé si es porque no se puede o porque no supe, probablemente fuera lo segundo. Como iba a devolver los aparatos, no me calenté más la cabeza con los puertos y dejé todo como estaba.

Un poco frustrado, me tuve que contentar pensando que el día que instale la fibra óptica (que por otra parte no se si podrá ser pronto o aún tardará lo suyo, depende de Telefónica), ya vería a ver qué tan malamente funciona el WiFi, y entonces, ya veríamos. Tal vez la solución pase por PLC’s.

Segunda imagen | bandaancha.eu